activamentes
29 septiembre
2010
escrito por Verónica Arias

Se trata de los efectos benéficos de una buena comunicación.
Se dice  por ahí que ” si tú estás bien, yo estoy bien”.
¿Sentirse bien es condición de relaciones equilibradas?
Algunas veces no. ¿Qué pasa entonces?
Un lindo encuentro con quien compartimos una amistad, intereses, trabajo, afectos, nos deja desequilibrados.
Sientes una inquietud, sientes que algo no quedó bien puesto, y si le dedicas un poco de atención y tratas de repasar el encuentro tienes la certeza de que algo falló en la comunicación. Algunas personas lo perciben como malhumor, otras, ansiedad o preocupación y se preguntan: ¿Qué pasó?
Cuando una persona, desde su estilo, naturalmente cauteloso,  es reservado, lo hace desde lo mejor de su ser. Con una comunicación prudente sostiene sus vínculos, protegiéndose, con la intención de no dañar y de cuidar al otro.
Otra persona, desde su naturaleza, se muestra con franqueza, considerando que el ocultamiento hace equívoca la comunicación, genera extrañeza y desconfianza; lo hace desde lo mejor de su ser para sostener un vínculo con transparencia.
Pero ¿qué pasa entonces?
Para quien es prudente, la espontaneidad del que no quiere confundir puede haber resultado  un agravio. Para el espontáneo, la cautela del que es prudente es vivido como un ocultamiento engañoso.
Las dos personas se sienten bien, y luego las dos se sienten mal. Las dos quisieron comunicar, a su manera, su buena onda pero los estilos de  comunicación de cada una, presente en ese “Otro” que es el lenguaje, se ha interpuesto haciendo de las suyas. Muy probablemente uno debió decir más; y el otro, menos.
¿Cuántas veces pasamos por estas cosas sin que podamos captarlas en su esencia para evitar que el desequilibrio en la comunicación se instale?
Pues claro, estimado lector que has llegado hasta aquí, sabes que tu opinión y comentarios para avanzar en este tema nos resultan muy valiosos.
Freud lo denominó “Malestar en la cultura”. El doctor J. Lacan puso a punto la dimensión del lenguaje con el aporte de la Lingüística y otras disciplinas. Configuró el valor de cada palabras en relación a otras palabras y el valor del lenguaje en la constitución de cada subjetividad.  Aprendimos que siempre habrá equívocos pero de ellos surge alguna verdad.
El Psicoanálisis ha querido ser la contracultura del “tabú” y de los dogmas maniqueos. Cala hondo en la singularidad del ser y aspiró a pacificar y enaltecer a la humanidad promoviendo la aceptación y reconocimiento de las diferencias.
¿Seremos capaces de llevarlo a la práctica?

Contacto: veronica.arias@activamentes.com.ar


 

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