Capacitación y Orientación a Particulares

20 marzo
2014
escrito por Verónica Arias

No es posible, para mí, tomar a las personas en tratamiento psicológico sin el formidable andamiaje que ha elaborado con rigor y precisión el edificio teórico del Psicoanálisis.

 

La amplitud con que cada especialista aloja la necesitad, la idiosincrasia y la libertad de sus clientes constituye lo peculiar de cada estilo y su adecuación a los fines de la tarea a realizar.

 

Nadie sabe de antemano cuanto tiempo demandará en cada caso el encuentro con el sentido oculto de los síntomas que llevan a la consulta y que deben ser tramitados por el lenguaje hasta la apropiación subjetiva de ese espacio – cuerpo  cedido al malestar en las neurosis.

 

Tiempo que se le paga al psicoanalista por su trabajo, por poner en  presencia su atención, por sus palabras que haciendo viable las transferencias, ponen en movimiento las pulsiones explícitas, negadas o reprimidas, dolores, frustraciones, amores, temores. Por el trabajo de la interpretación.

 

Lo arduo del tratamiento posible mediante Psicoanálisis da su recompensa en el advenimiento del Sujeto a su propia realidad. Desplegar su verdad histórica le permite repensarse e interrogarse  y – pudiendo reeditarla – apuesta a una superación, gesto que abre las compuertas de su disponibilidad emocional e intelectual.

 

La primera entrevista trae un planteo y un deseo de ayuda, un motivo de consulta que se irá desplegando en siguientes encuentros a partir de los cuales emergerá el interrogante y la dificultad del consultante, cuando las entrevistas preliminares han resultado exitosas.

 

Cuando están dadas las condiciones para el inicio del trabajo psicoanalítico se establecen los acuerdos de un contrato y el analista toma posición en la dirección de la cura.

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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16 enero
2014
escrito por Verónica Arias

Consideraciones sobre el compromiso de la comunidad y las familias con el desarrollo saludable y sustentable de lactantes, niños, adolescentes y jóvenes.

 

 

 

Los cambios culturales y tecnológicos en la segunda mitad del siglo pasado nos han lanzado a una cotidianeidad vertiginosa. Vivimos en una carrera sobre el tiempo, queriendo ganarle, atraparlo y exprimirlo con acciones simultáneas e inmediatas exigidas por los nuevos ideales.

 

Para la franja de padres que hoy transitan los 40 años, esos ideales no son nuevos ideales, son los únicos que han conocido ya que las grandes pantallas los llenaron de un más allá, tan real como la conquista del espacio exterior y supuestas guerras intergalácticas.

 

Pero en la vida privada de las personas y las parejas que cada día inician una familia las cuestiones que hay que atender son las mismas que décadas, siglos y milenios anteriores. Sin embargo, cada vez más la responsabilidad de padres y madres en la formación e individualización, en el desarrollo de la personalidad de su hijos es una tarea que se cumple en soledad.

 

A comienzo del siglo pasado en las familias numerosas convivían tíos y abuelos y la distribución del trabajo, la transmisión de pautas y valores estaba consensuado. Los lazos afectivos eran bastante prolíficos y la variedad del espectro para desplegar preferencias, también. Los niños iban creciendo nutridos por esos adultos con quienes desarrollaban vínculos intensos favorecido por afinidades y elecciones mutuas espontáneas. Los niños pasaban mucho tiempo en su hogar sede de todos los juegos y aprendizajes.

 

El cuadro de situación es hoy demasiado diferente. Con suerte, papá, mamá y los chicos viven juntos en un hogar armónico y organizado pero donde no es posible compartir, por falta de tiempo, todo lo que se ha vivido en los jardines maternales, colegios y doble escolaridades, clubes, talleres y clases particulares.

 

¿Cómo seguir el hilo de las experiencias que nuestros niños y adolescente viven en ese gigantesco mundo exterior? ¿Cómo hacer para llegar a casa y despejar la mente de todos los desafíos laborales, exigencias económicas y toda clase de estímulos estresantes por los que pasaron los padres?

 

No están la abuela ni el tío para que cuente cuentos y juegue a las cartas. Toda clase de artefactos con teclas se resisten a ser silenciados. En fin…

 

Hay que hacer algo para reinstalar las miradas, las miradas largas, para sentirlas, para adivinarlas y darles la oportunidad de sintonizar la alquimia de las palabras.

 

Estoy hablando de prevención. De lo que hay que hacer para que el ser interior de cada creatura no se deslice por la tangente que lo saca de órbita, de la órbita de las pertenencias y las identificaciones que construyen a los niños como sujetos psicológicos. Estoy hablando de sostenes necesarios e imprescindibles.

 

Estoy diciendo: Cuidado con los síntomas precoces de autismo infantil y mucho cuidado con las ansiedades negadas de los adolescentes demasiados bien adaptados que nos sorprenden con su primer ataque de pánico.

 

A mis amigos psiquiatras no les disputo nada y debo decir que hay que levantar la banderas de quienes se ocupan, con profesionalismo, de la previa (lo que está antes de lo que se llama enfermedad).

 

Porque hay que trabajar en salud, en equipo, informando y favoreciendo el inmenso potencial de las personas para que recuerden quienes son, que quieren, adonde y con quienes van.

 

Que no están solos si buscan el asesoramiento pertinente, sin patologizarse.

 

 


 

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10 diciembre
2013
escrito por Verónica Arias

Por principio, no me gusta que la gente esté mal ni que permanezca encerrada en su sufrimiento. Intervengo cuando estoy en presencia de algún acto de injusticia si cabe dar alguna asistencia y mediación. Por educación, puedo ayudar a pensar y que las personas se esclarezcan en sus momentos de ansiedad y/o temor. Tengo las herramientas como psicóloga entrenada en distintas disciplinas para el abordaje de las problemáticas psicológicas ante las exigencias de la vida.

 

La Psicología es una rama científica en permanente evolución al compás de los cambios y exigencias de los tiempos. Interactúa con múltiples saberes provenientes del Psicoanálisis, las ciencias médicas, antropología, sociología, filosofía, historia, política, teología y también la economía. Y se nutre de considerar, fundamentalmente,  las distintas realidades culturales en diversidad de  grupos y comunidades con sus características, códigos y tradiciones particulares.

 

En la tarea del psicólogo hoy, privilegio y pongo el acento en la necesidad que manifiestan las personas en cuanto a su propia humanización y sentimiento de identidad. Escuchar su deseo de crecimiento y maduración por un lado y su condición de ser social integrado a sus pares y a la comunidad, al trabajo productivo, al progreso económico y social es el eje de mi práctica.

 

En la estadística propia es mínimo el porcentaje de consultantes que presentaban un cuadro de enfermedad porque las manifestaciones primarias de enfermedad mental tomadas a tiempo posibilitan un buen diagnóstico y la prevención de una evolución lamentable.

 

Afortunadamente llegan a la consulta psicológica. Algunas veces buscando asesoramiento ante la inminente toma de decisiones y/o necesidad de cambios. Pero la mayor parte de las veces en situación de crisis, más o menos urgente, presentando toda clase de manifestaciones, trastornos psicosomáticos, trastornos del estado de ánimo, inhibiciones, bloqueos, alteraciones de las funciones del sueño o alimentarias, diferentes grados de ansiedad, depresión o adicciones.

 

La ayuda que recibe – orientación, rehabilitación, psicoterapia – según el diseño de un encuadre acordado para cada problema, posibilita la acotación del dolor psíquico para salir de su limitación. Frecuentemente saben que no padecen de una enfermedad mental pero Sí, necesitan de la intervención profesional específica para reconocer, defender y proteger su salud psicofísica.

 

Porque escribo esto?

 

Porque en el 3º milenio la dimensión psicológica, intelectual y emocional del ser humano recibe tantísimos estímulos que ya vemos las dificultades, para todas las edades y ciclos de la vida, a las que nuestro trabajo debe anticiparse para sostener las condiciones por las que cada uno se reconoce en tanto persona y en su propio valor, en sus similitudes y diferencias, junto a los demás.

 

Desde ya un fuerte agradecimiento por detenerse en la lectura de esta divulgación de un servicio profesional, en lo que hago y como lo hago, a la Atención a la Salud Mental.

 

Pueden leer más en mi sitio, será un enorme placer recibir sus comentarios, opiniones y consultas para entablar un diálogo fecundo.

 

Un cariño grande,

 

Lic. Mª Verónica Arias

MN 7520


 

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17 junio
2011
escrito por Verónica Arias

Las conversaciones pueden transcurrir siendo simples monólogos, encarnizados debates, charlas de sordos, simple traspaso de información sin aprendizaje y todas las opciones que el lector de este planteo pueda agregar. Traigo hoy una refrescada sobre lo que significa una conversación cuando los que participan de ella verdaderamente están dialogando.

El dialogo es un tipo de conversación especial que exige la aplicación de algunas reglas simples que facilitan a las personas hablar libremente mientras otras escuchan e intentan que se clarifique su comprensión. Hay dialogo cuando predomina en los interlocutores una escucha-activa, esa escucha que permite a la vez pensar y preguntar posibilitando la expresión de respuestas abiertas y sinceras.

Conversar manteniendo la comunicación a nivel del diálogo posibilita y da lugar al nacimiento y emergencia de nuevos significados y comprensiones antes ocultas. Un buen dialogo precede y está en la base de toda implementación exitosa de iniciativas de mejoras, de cambios e innovaciones.

La variedad de ideas surgidas de un dialogo permite que los pensamientos conflictivos y los colaborativos puedan autoorganizarse en la mente de las personas, reuniéndose así las partes desconocidas de  la situación.

Los pilares del dialogo como herramienta para avanzar sobre situaciones conflictivas son:

-Respeto por la persona que mantiene el contexto conflictivo.

-Suprimir la tendencia a juzgar.

-Considerar todos los puntos de vista igualmente válidos.

Es la única manera de que surjan nuevas posibilidades de cuestionar lo que se daba por sentado, que las partes se sientan tratadas justamente arribando a un nuevo nivel de información y organización.

Así que, el dialogo,  tal vez un poco olvidado, de Platón a nuestras empresas… y a tu hogar!

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8 diciembre
2010
escrito por Verónica Arias

Gran parte de la actividad mental es Inconsciente. Pequeña es la porción de acontecimientos por las que se atraviesa diariamente que es captada por las funciones conscientes y consideradas por el Yo debidamente.

Infinitos mensajes son registrados por la actividad neuronal Preconsciente  durante el día, son precisamente, los que van a nutrir la actividad del incosciente en el sueño, durante el dormir.

El deseo más genuino del ser elabora con esos restos de actividad diurna la estructura y contenido de los sueños. La mayor parte de las veces surgen en el recuerdo al despertar y asombran por la falta de lógica, coordinación o sentido.

Racionalmente intrascendentes o impactantes, emocionalmente placenteros o angustiantes pueden dejar la impresión de que el soñar transmite un mensaje, que dice algo. Puede haber cumplido con la misión de equilibrar lo vivido, o advertir sobre la importancia de reconsiderar alguna situación.

Aportan información sobre la realidad externa vivenciada en la experiencia y que, por múltiples razones, no fue tomada en cuenta ni considerada en todo su sentido. Datos importantes que han hecho conexión con los intereses del  propio psiquismo.

Pero la mayor parte de las veces los sueños son elaboraciones complejas debido a los artificios defensivos del aparato psíquico de los adultos contra sus propios deseos y su interpretación. En contraposición, es notable la naturalidad con que los niños expresan, sin disfraces ni elaboraciones, sus deseos en los sueños.

El soñar es un recurso normal y una herramienta de la subjetividad.

Grandes decisiones fueron tomadas en la historia según la evaluación e interpretación de acontecimientos oníricos. Y pueden ser un aporte importante en la ampliación de la Consciencia.

El ser humano ha evolucionado y modificado mucho su forma de vida a través de la historia. En el vertiginoso transcurrir de la actualidad parece no haber mucho espacio-tiempo para reconsiderar lo soñado.

 ¿Habrá cambiado la actividad onírica, cómo se sueña hoy?

 


 

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